domingo, 14 de agosto de 2011

Pero.

Un día una sirena que navegaba totalmente opuesta a la estela de mi mar,que se cruzaba con mi barca de arena,que acariciaba la playa de mi isla cada vez que la divisaba,y es que  esta división no dolía,por que la sentía cerca de mi,dentro de  mi,en mi,conmigo,como una gota de lluvia en el océano que se deja abrazar cuando se entrega a la inmensidad colectiva...pero yo,yo seguía en mi isla flotante y no tocaba el mar,pero lo quería tocar,por que la sirena casi salia de el,y de ella misma,para mirarme,y para sentir mis puñaladas del alma,las que salen de mis ojos,¿por que no acercarme un poco a la playa? al fin y al cabo la corriente de sus aguas me devolvierian a mi nube de arena,a mi desierto de ensueño,por que el me deja soñar y ver mi verdadero reflejo en cada espejismo,que bueno que me enseño que no somos lo que deseamos,si no que deseamos solo soñar,morir,perdernos;pero yo no me pierdo sin encontrarme,ni muero sin despertarme y prefiero la duda de extraviarme en los infinitos caminos del desierto,que allí se encuentra la verdad,pero siempre me quede pensando de entrar o mirar,pero es que allá en medio se encuentra la libertad,¡ha! pero libertad pesas como las dudas de todo el mundo y las preguntas de la humanidad y toda el agua de esta tierra.

Y todo por que vi una sirena...

No hay comentarios:

Publicar un comentario